
La legislación europea sobre la información facilitada al consumidor en el etiquetado y otros medios de comunicación se ha modificado en muchos de sus requisitos y se han incorporado novedades interesantes para los consumidores, que interesa conocer. Esta nueva norma cambia de Directiva a Reglamento comunitario, por lo que no necesita su transposición a la legislación española, lo que podría suponer un retraso en su aplicación y un cambio en algunos de sus requisitos y formato del texto normativo, es decir, el Reglamento 1169/2011 aprobado, es un único texto normativo para los 27 EEMM.
http://eur-lex.europa.eu/LexUriServ/LexUriServ.do?uri=OJ:L:2011:304:0018:0063:ES:PDF
Las principales novedades que aporta el Reglamento se pueden resumir en las siguientes:

De todas las novedades de este nuevo Reglamento, me gustaría destacar los principios generales de información al consumidor. Según el Reglamento, la información que se facilite en los productos alimenticios debe cumplir un nivel de protección elevado de la salud y de los intereses de los consumidores, de forma que el consumidor final pueda tomar las decisiones con conocimiento de causa y pueda utilizar los alimentos de forma segura, teniendo en cuenta consideraciones sanitarias, económicas, medioambientales, sociales y éticas. Es decir, la información del producto debe permitir al consumidor conocerlo, utilizarlo adecuadamente y poder decidir si lo compra o no, según su interés nutricional, su educación cultural, su sensibilidad hacia el medioambiente o su visión ética de los alimentos, por lo que se pretende cubrir todos los aspectos que puedan interesar a la gran variedad de consumidores europeos.
Pero este Reglamento también defiende los intereses comerciales, con el objetivo de lograr en la Unión Europea la libre circulación de alimentos producidos y comercializados legalmente y teniendo en cuenta la necesidad de proteger los intereses legítimos de los productores, así como de promover la producción de productos de calidad.
Se inicia pues una nueva etapa en la información al consumidor, abierta a las nuevas tecnologías e incluso a nuevas formas de expresión y presentación de la información al consumidor, ya vigentes en otros países, y que seguirán debatiéndose por si se acordara una armonización en el futuro. Todas estas novedades y actualizaciones, sin lugar a dudas, benefician al consumidor, aunque la información que figura en el etiquetado de los productos alimenticios cada vez es más compleja, con más información, que complica aún más su lectura a la hora de la compra. Para facilitar la comprensión de las etiquetas, no va a quedar más remedio que “educar” o “informar” al consumidor sobre los nuevos conceptos, las utilidades y las prioridades que deberá tener en cuenta en el momento de la compra de los alimentos.